viernes, 30 de junio de 2017

PRESENTADO EN SEVILLA EL LIBRO "UN PARTIDO CON PAREDES DE CRISTAL", DE ALVARO CUNHAL

‘Un partido con paredes de cristal’, una guía indispensable para la acción revolucionaria

Sevilla acogió este miércoles la presentación del libro ‘Un partido con paredes de cristal’, una de las obras más destacadas del que fuera secretario general del Partido Comunista Portugués y figura clave de la Revolución de los Claveles, Álvaro Cunhal, que ahora se reedita en nuestro país.

En este acto, organizado por el PCA de Sevilla, se puso de manifiesto el valor y relevancia que este trabajo cobra en estos tiempos de profundos debates en las filas revolucionarias sobre las tácticas, estrategias, programas, formas de luchas y políticas de alianzas a seguir en el actual escenario político.

El editor del libro, Jaime Cedano, animó a los asistentes a estudiar y a debatir con detenimiento, ya sea individual o colectivamente, este libro que “nos regresa a los debates necesarios” y que “nos permite ubicarnos y situar el camino”. Un texto que, según dijo, nos plantea, desde la humildad y la sencillez, “pero sobre todo desde la propia experiencia”, una serie de “enseñanzas fundamentales”, tanto desde el punto vista ideológico como organizativo o humano, de este gran hombre y excepcional dirigente comunista, que entregó su vida a la lucha por su pueblo y por el socialismo.

En la presentación del libro también participaron el secretario provincial del PCA, Carlos Vázquez, y Felipe Alcaraz. Ambos hicieron hincapié en la necesidad de recuperar este texto clave, que sirve como guía para la acción y que supone una aportación valiosísima a la teoría revolucionaria de obligada lectura y estudio.

Fuente: PCA Sevilla


"UN PARTIDO CON PAREDES DE CRISTAL" EN PDF DE OTRA EDICIÓN: http://archivo.juventudes.org/textos/Alvaro%20Cunhal/Un%20Partido%20con%20paredes%20de%20cristal.pdf

jueves, 29 de junio de 2017

"VULGAR LENGUA", UN NUEVO LIBRO DE PASOLINI CONTRA LA MERCANTILIZACIÓN

Vulgar lengua
Pier Paolo Pasolini
Prólogos de Salvador Cobo y Antonio Piromalli
Editorial El Salmón
Traducción de Salvador Cobo
136 páginas
14x20cm
P.V.P.: 13€
ISBN: 978-84-943217-8-8

El 21 de octubre de 1975, apenas unos días antes de morir asesinado, Pier Paolo Pasolini participó en una conferencia en la ciudad de Lecce sobre las culturas y lenguas minoritarias de Italia, en lo que sería su última intervención pública. Dialogando con profesores y estudiantes de instituto, Pasolini discute sus dudas y preguntas desplegando los motivos principales de su herejía desesperada: el genocidio consumista, el trágico destino de los dialectos italianos, el rol de la escuela y la paradoja de la desescolarización, la censura y la tolerancia, o el conformismo de la figura emergente del nuevo clérigo progresista.

Vulgar lengua recoge, por primera vez en castellano, la transcripción del debate. Contiene, además, el prólogo de la edición original escrito por el organizador del encuentro, Antonio Piromalli; el prólogo escrito por el traductor y miembro de Ed. El Salmón, Salvador Cobo; una pormenorizada bibliografía sobre la relación entre Pasolini y los dialectos, elaborada por Fabio Francione, responsable de la edición italiana y autor a la sazón de la Nota a la edición italiana; así como un apéndice fotográfico que ilustra la jornada de Pasolini en la Grecìa, zona de la provincia de Lecce donde se conserva el dialecto griko o grecánico.

«Todo lo que ha hecho el capitalismo hasta hace diez años, es decir, la centralización clérico-fascista, no ha hecho un solo rasguño a la diversidad cultural de los italianos. Antropológicamente, un siciliano era un siciliano, un albanés era un albanés y un friulano era un friulano. Nada los había transformado. La llegada de la cultura de masas, de los mass media, de la televisión, del nuevo tipo de escuela, del nuevo tipo de información y, sobre todo, de las nuevas infraestructuras, es decir, el consumismo, ha llevado a cabo una aculturación, una centralización que ningún gobierno que se declarara centralista había conseguido jamás. El consumismo, que se declara tolerante, abierto a la posibilidad de una descentralización, es, por el contrario, terriblemente centralista. Ha conseguido perpetrar ese genocidio que el capitalismo perpetró en Francia o en Inglaterra tal vez ya en tiempos de Marx, y del que hablara el propio Marx».

Pier Paolo Pasolini (1922-1975), fue un escritor y cineasta italiano. Alcanzó notoriedad tras la publicación de sus primeras novelas y poemarios, que desataron diversas polémicas: Chavales del arroyo (1955), Las cenizas de Gramsci (1957) y Una vida violenta (1960). Su labor como director de cine multiplicó su fama por todo el globo, con películas como Accattone, El evangelio según san Mateo, Teorema o Saló. Comunista y antimoderno, Pasolini fue un marxista profundamente heterodoxo, amante de la cultura preindustrial y enemigo de la civilización tecnológica, como lo demuestran sus numerosos artículos críticos con el «neocapitalismo», la televisión o el consumo ya desde finales de los años cincuenta, opiniones heréticas que alcanzarían su culmen en sus libros Escritos corsarios y Cartas luteranas, así como en el debate-conferencia Vulgar lengua.

EXTRACTO DEL LIBRO: https://edicioneselsalmon.files.wordpress.com/2017/05/vulgar-lengua-pasolini-extracto.pdf

RESEÑA DE "VULGAR LENGUA", DE LUIS REGUERO


“El éxito es la otra cara de la persecución. Puede exaltar en un primer momento, dar cierta satisfacción, cierta vanidad. Pero apenas lo has obtenido, se entiende que es algo horrible para un hombre”.

Fue siempre Pasolini un intelectual provocador, desafiante, un apasionado de la cultura, un incómodo escritor, poeta, cineasta que se vio marginado, despreciado por la maquinaria de picar carne del poder, no sólo por sus interlocutores afines de la izquierda sino también por todo ese arco que formaban la derecha democristiana, la extrema derecha y la Iglesia Católica. Se opuso con dureza a todo el falso bienestar que traía el poder neocapitalista, el consumismo, la unificación del pensamiento o de la lengua en detrimento de toda la riqueza dialectal que, en su opinión, hacían de Italia un espacio de convivencia más plural, alegre y diverso.

El monstruo es el poder. Y el poder es el crimen, que decía Shakespeare. Lo sabe bien quien ha rondado alguna vez por sus entrañas. Quien se ha asomado al precipicio de su estómago y ha visto toda esa inmensa oscuridad, toda ciénaga violenta donde se pica en silencio la carne. Donde se tritura voluntades e ideas.

Al monstruo, al poder, dile siempre la verdad. Dile a la cara la verdad. Eso fue lo que hizo toda su vida, con sus aciertos y errores, el escritor, poeta y director de cine, Pier Paolo Pasolini (Quartiere Santo Stefano, Bolonia, 1922 – Ostia, Roma, 1975). Un hombre incómodo, provocador, insubordinado irredento, crítico, reaccionario contra el neocapitalismo, contra la antropofagia de la tecnología y el consumismo que estaba, allá por los 60, deshumanizando Italia, vampirizando, a su juicio, el mundo feliz de los arrabales de Roma, del mundo rural donde la gente era pobre pero alegre y aún sonreía, y todo ello con la televisión como principal instrumento de adocenamiento, dominación, mercantilización y homogeneización social.

Pasolini ama un mundo que está desmoronándose. Una vida que se está tambaleando, que se está agrietando como consecuencia de la fuerza imparable de ese proceso de “aculturación neocapitalista”, que también ha golpeado de lleno a los distintos dialectos que conferían a Italia una bella diversidad, porque, para el cineasta, representaban “la aproximación más carnal a los hombres de la tierra”. Los dialectos, por entonces, aún sobrevivían, pero ven cómo van siendo arrastrados y sustituidos por la lengua italiana, cómo toda esa pureza, toda esa riqueza sagrada y dialectal, lingüística y mística de los pueblos italianos, está siendo profanada y extinguida por un poder feroz, centralista, globalizador, que unifica, que olvida las periferias y la cultura plural.

Un nuevo libro, titulado Vulgar lengua (Ediciones El Salmón), recupera ahora la última conferencia-coloquio de Pasolini, un encuentro con profesores y alumnos del Instituto Giuseppe Palmieri de Lecce y que se celebró el 21 de octubre de 1975, dos semanas antes del asesinato del escritor italiano, que se produjo el 2 de noviembre de ese mismo año, y que se enmarcaba en el desarrollo de unas jornadas denominadas Dialecto y escuelas. Esta obra, que abren dos textos del escritor y traductor Salvador Cobo y el moderador de aquel debate, Antonio Piromalli, que sirven para contextualizar la figura, la trayectoria y la esencia del pensamiento de Pasolini, recoge al detalle el intenso coloquio que el autor de Saló o los 120 días de Sodoma mantuvo con un auditorio incisivo, punzante, osado y nada condescendiente con el cineasta, al que rebate sus ideas y le plantea cuestiones e inquietudes sobre la escuela, las perspectivas de la educación, sobre la cultura popular o la vuelta a la época anterior a la implosión del neocapitalismo…, aspectos que el poeta responde fiel a su estilo provocador y con milimétrica claridad. “Todas las conclusiones a las que llegáis sobre que querría volver atrás son unos disparates, porque, decidme, ¿dónde he escrito yo que hace falta volver atrás? ¿Dónde? Id punto por punto, y yo punto por punto os diré: no, me habéis entendido mal, os habéis equivocado, yo no quiero en absoluto volver atrás, precisamente porque los problemas que me planteo son muy actuales, yo intuyo los problemas del momento”, asegura.

En este coloquio también hay espacio para el cine y Pasolini hace referencia a la intencionalidad final de tres de sus películas más importantes en su filmografía: la Trilogía de la vida, formada por El Decamerón, Los cuentos de Canterbury y Las mil y una noches. En ellas, según el poeta, hay una oposición firme a la contaminación que supone el consumismo, además de una clara defensa de la libertad de expresión y la libertad sexual, todos esos derechos individuales que hay que proteger, que hay que cuidar frente a los abusos que no cesan, los abusos de ese monstruo que siempre tenemos soplando detrás de las orejas.

Fuente: El Asombrario

miércoles, 28 de junio de 2017

DOCUMENTAL "PROCESO 1001 - SIN LIBERTAD NO HAY DERECHOS" A LOS 45 AÑOS DEL INICIO DEL PROCESO 1001


El 24 de junio de 1972, la dirección de Comisiones Obreras, sindicato ilegal y principal opositor a la dictadura en el ámbito obrero, fue detenida en el convento de los Oblatos de Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde se encontraba reunida.

Permanecieron encarcelados hasta la celebración del juicio, más de un año después. Este tuvo finalmente lugar los días 20 (jornada que coincidió con el asesinato del presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, lo que originó la suspensión del juicio durante unas horas), 21 y 22 de diciembre de 1973. Los acusados se enfrentaron a la acusación de ser dirigentes de Comisiones Obreras, perteneciendo, por tanto a una organización ilegal por su presunto vínculo con el Partido Comunista de España, lo que sería un claro caso de asociación ilícita.1 El día 30 de diciembre se anunciaron las condenas, que coincidieron con las peticiones del fiscal y cuya severidad se considera relacionada con el asesinato de Carrero Blanco.1 2 Los diez miembros de la dirección, que serían conocidos como los diez de Carabanchel, fueron condenados a prisión. Las penas fueron las siguientes: Marcelino Camacho, 20 años de cárcel; Nicolás Sartorius, 19; Miguel Ángel Zamora Antón, 12; Pedro Santiesteban, 12; Eduardo Saborido, 20; Francisco García Salve (sacerdote obrero), 19; Luis Fernández, 12; Francisco Acosta, 12; Juan Muñiz Zapico Juanín, 18; y Fernando Soto Martín, 17.

Un año después, el Tribunal Supremo revisó las penas, rebajándolas considerablemente: Marcelino Camacho a 6; Nicolás Sartorius a 5; Miguel Ángel Zamora Antón a 2; Pedro Santiesteban a 2; Eduardo Saborido a 5; Francisco García Salve a 5; Luis Fernández a 2; Francisco Acosta a 2; Juan Muñiz Zapico a 4 y Fernando Soto Martín a 4 años de cárcel.

Poco después de la muerte del dictador, los encarcelados por el Proceso 1001 fueron indultados por el rey Juan Carlos I (25 de noviembre de 1975).

VER DOCUMENTAL "PROCESO 1001 - SIN LIBERTAD NO HAY DERECHOS"

martes, 27 de junio de 2017

80 AÑOS DE LA LLEGADA DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES


"CARTA ABIERTA A MI HERMANO DE LAS BRIGADAS INERNACIONALES", DE MARCOS ANA

Queridos camaradas:

Me gustaría escribiros a cada uno en vuestro propio idioma, o que todos recordarais el español para poder expresaros más directamente el cariño y la admiración que siento por vosotros. Los idiomas deberían ser universales, como es el amor, la música o los grandes ideales. Sin embargo, durante el homenaje de noviembre, siempre que nos encontramos, utilizamos un idioma común a nuestros corazones, el idioma de la solidaridad humana, el lenguaje diferente y único de las Brigadas Internacionales. Y basta mirarnos, darnos un abrazo, para saber, sin decir una palabra, que somos hermanos, ramas de un mismo tronco, hijos de una misma lucha por la libertad y la dignidad humana. Esta admiración, que crece en mí cada día, viene desde muy lejos, cuando mi juventud nacía y mi corazón era un adolescente miliciano.

Y yo ya no sé si admiro más en vosotros vuestra lucha heroica y romántica de ayer, cuando veníais a ofrecernos la vida si era necesario, o el hecho ejemplar de no haber dejado parados vuestro corazón y vuestra historia en las páginas del pasado y, 60 años después, algunos ya encorvados por el peso de la edad o de las enfermedades, continuar la lucha, con armas diferentes, pero con los mismos ideales, sin cambiar vuestro corazón de sitio. Vuestra consecuencia y lealtad es también un ejemplo para todos en este momento, cuando los metafísicos de la desesperanza devalúan las ideas o van a la deriva ante naufragios inesperados o decepciones personales o colectivas. Los hombres pueden equivocarse, fracasar, incluso traicionarse a sí mismos, pero las ideas permanecen, están por encima de las circunstancias. Y los nobles ideales por los que vosotros luchasteis y muchos dieron su vida, seguirán abriendo camino al porvenir y alcanzarán un día la victoria. Si no lo vemos nosotros, lo verán nuestros hijos; pero es necesaria e inevitable, frente a esta sociedad insolidaria, una nueva primavera del mundo.

España ha demostrado una vez más que no os olvida. Y en tal medida que a todos nos sorprendió la clamorosa bienvenida que recibisteis. En medio de ese clamor popular y precisamente por eso no faltaron los que quisieron ignorarlo o falsear vuestra historia. Todavía hay gentes que van con la Noche a cuestas, vertiendo su oscuridad sobre toda la luz que nace, o permanece, como la vuestra. Pero todos juntos no pesan lo que un minuto de vuestra vida, no valen lo que una palabra vuestra y jamás tendrán la fuerza necesaria para borraros de la historia, ni para arrancaros del corazón de nuestro pueblo.

Podéis sentiros orgullosos de vosotros mismos. Habéis alcanzado la inmortalidad en la memoria y en el corazón de las gentes. Lo más triste cuando se llega al atardecer de la vida es mirar atrás y no haber dejado huellas de nuestro paso. Pero vosotros habéis hecho camino, habéis dejado huellas imborrables en la Historia. Vuestra palabra está poblada de voces universales, ocupáis grandes espacios en la bibliografía mundial. Han cantado vuestra gesta los poetas más grandes de nuestro tiempo, Alberti, Neruda, César Vallejo… Fuisteis un ejemplo ayer, lo sois hoy y lo seguiréis siendo para las generaciones venideras.

Bertold Brecht escribió un poema que se hizo emblemático para todos nosotros:

Hay hombres que luchan un año
y son buenos.

Hay otros que luchan muchos años
y son mejores.

Pero hay hombres que luchan siempre:
esos son imprescindibles.

Y a esa clase de hombres y mujeres que luchan toda su vida pertenecéis vosotros, los brigadistas voluntarios de la libertad.

Quiero terminar esta carta, queridos hermanos, deseándoos mucha salud. La salud es la base material del revolucionario. Os pedimos que os cuidéis mucho. Apretad los puños y el corazón para seguir viviendo. Resistid, que esa es vuestra profesión, a la ofensiva de los años, de las enfermedades, de las frustraciones. Deseamos seguir teniéndoos a nuestro lado mucho tiempo. Queremos cruzar juntos las fronteras del año dos mil, para celebrar vuestro 65 aniversario en el amanecer del siglo XXI. Con esa esperanza os abrazo.

Julio de 1997 [i]

[i]Publicado en Internacionales, nº extraordinario del Boletín de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales. Julio, 1997.

Fuente: Crónica Popular

lunes, 26 de junio de 2017

EL VIEJO TOPO PUBLICA "1917. VARIACIONES SOBRE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE, SU HISTORIA Y SUS CONSECUENCIAS", DE FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY

1917. Variaciones sobre la Revolución de Octubre, su historia y sus consecuencias.
Francisco Fernández Buey
Editorial El Viejo Topo
Número de páginas 324
Formato 15,3 x 23,5 cm
ISBN 9788416995226
Precio 20 €



Como a otros filósofos y pensadores de su generación, aquella revolución imposible, aquella transformación socialista en un país donde no existían “condiciones objetivas” para el comunismo, aquella revolución contra 'El Capital' en el decir de Antonio Gramsci, estuvo muy presente, desde su juventud, en las reflexiones del autor de 'La gran perturbación'. No es casualidad que su primer libro fuera 'Conocer Lenin y su obra', y que el penúltimo ensayo publicado en vida llevara por título 'Utopías e ilusiones naturales'.

Por detrás de sus observaciones, reflexiones, tesis y propuestas, subyace una idea-fuerza, varias veces remarcada por él, de Maquiavelo: “Nada de imaginar paraísos. Lo que hay que hacer es conocer los caminos que conducen al infierno para evitarlos”. Eso es lo más, en muchos momentos, a lo que pueden aspirar los seres humanos, en este mundo de la política moderna. Seguía siendo esencial en todo caso, no desnaturalizarse: revisar, rehacer, volver a pensar, renovar sin perder la naturaleza propia, sin echar por la borda los valores, ideales y fines por los que se había luchado y por los que valía la pena seguir la lucha.

Prólogo del libro de Francisco Fernández Buey 1917. Variaciones sobre la revolución de Octubre, su historia y sus consecuencias.
 
1917 a los ojos de un comunista democrático, lector de Platónov, que pensó siempre con su propia cabeza


Salvador López Arnal y Jordi Mir Garcia

No debemos aceptar, apuntó José Saramago en sus Cuadernos de Lanzarote [1], que la justa acusación, la justa denuncia (si está documentada) de los innumerables errores y crímenes cometidos en nombre del socialismo o del comunismo nos intimiden. Nuestra elección, proseguía el autor del Ensayo sobre la ceguera, no tiene por qué ser hecha entre los socialismos “reales” que fueron pervertidos y los capitalismos perversos ya de origen, “sino entre la humanidad que el socialismo puede ser y la inhumanidad que el capitalismo siempre ha sido”. El capitalismo de 'rostro humano' del que tanto se había hablado en décadas anteriores no pasaba de ser, sostenía nuestro Premio Nobel, una máscara hipócrita que se había acrecentado con los años (si bien ya entonces empezaba a asomar a las claras su auténtico rostro inhumano). A su vez, el llamado por algunos críticos de izquierda -Lenin no excluido- “capitalismo de Estado” fue una funesta práctica de los autodenominados países del "socialismo real" que, en verdad, fueron realmente “una caricatura trágica del ideal socialista”. Sin embargo, concluía, “ese ideal, a pesar de tan pisoteado y escarnecido, no murió, perdura, continúa resistiendo: tal vez por ser, simplemente, aunque como tal no venga mencionado en los diccionarios, un sinónimo de la esperanza”.

Con ligeros matices, nunca estuvo muy alejado Francisco Fernández Buey [FFB] de esta reflexión de José Saramago sobre el socialismo y el capitalismo realmente existentes en el siglo XX (y en el XXI). Coincidió también, y de forma muy significativa, con el esperancismo activo con el que el gran novelista portugués finalizaba su reflexión [2]. Y no sólo, nudo importante, en sus reflexiones más tardías sino desde que se acercara a una temática -recordemos su primer libro sobre Lenin y el contenido de sus primeros escritos sobre Gramsci- que, como parece consistente en un filósofo comprometido de sus características, le acompañó hasta el final de sus días, cuando seguía reclamando la necesidad, por justicia y ausencia de olvido, de un libro blanco sobre el comunismo del siglo XX y teorizaba al mismo tiempo sobre las utopías y las ilusiones naturales de los seres humanos y la necesidad de una renovación a la altura de las nuevas circunstancias del ideario comunista.

Tampoco estuvo distante de las tesis que defendió en “¿Por qué socialismo?” [3] otro de sus maestros, Albert Einstein [4]. Especialmente, en dos de sus consideraciones: en que sólo una economía socialista planificada democráticamente, con la participación real de la ciudadanía trabajadora, podía superar -pensando y actuando solidariamente y rectificando siempre que fuera necesario- la explotación y la mutilación del individuo que impone el capitalismo, y en que el socialismo no es desde luego inevitable. No existía ninguna “ley histórica”, ni formulación afín, que nos condujera a él inexorablemente como, a veces, puerilmente se ha teorizado. Como finalidad humana que era, debía ser anhelado, deseado, buscado activamente, con esfuerzo, praxis y tenacidad. Con algunas victorias… y con bastantes derrotas.

Que también en este caso, como en tantas otros asuntos controvertidos, pensó el que fuera profesor de la Universidad Pompeu Fabra con su propia cabeza es asunto de fácil argumentación y más que consistente con la libertad y heterodoxia con la que se enfrentó a la obra y las prácticas del revolucionario ruso a sus 33 años de edad. Una ilustración bastará. Con estas palabras finalizaba su introducción al que fuera su primer libro, Conocer Lenin y su obra [5]: “… recuperar a Lenin hoy [1977] quiere decir sobre todo añadir a la autocrítica del último Lenin, parcialmente distanciado del ejercicio del poder, la autocrítica del leninismo”. De hecho, proseguía, dos hechos enmarcaron desde el principio un proceso muy singular. En primer lugar, la de octubre-noviembre de 1917 había sido una revolución comunista contra la letra mal interpretada -y peor plasmada políticamente- de El Capital, como señalara otro de los revolucionarios con los que más dialogó y al que, probablemente, más admiró, Antonio Gramsci. La historia se desarrolló desde 1917 de manera muy distinta a la prevista por la teoría y por el autor de El Estado y la revolución, un libro cuya vena libertaria siempre fue elogiada por el amigo de Oriol Solé Sugranyes.

En segundo lugar, a pesar del denominado “socialismo en un sólo país” era más que evidente la orientación internacionalista de toda la obra de Lenin, su preocupación central por vincular la revolución rusa a las revoluciones de la Europa occidental. Aunque, por otra parte, nunca había sido Lenin un cosmopolita intelectual “incapaz de comprender los sufrimientos y las necesidades de la clase obrera del país de origen” [6]. El autor del ¿Qué hacer?, destacó con énfasis el que hasta entonces había sido militante del PSUC, el partido de los comunista catalanes, fue siempre verdadero internacionalista.

Para el autor de Leyendo a Gramsci, el De omnibus dubitandum, el hay que dudar de todo, que había inspirado a la tradición comunista marxista en sus orígenes (recordemos las preferencias y elecciones de Marx)[7], se transformó frecuentemente en su opuesto, en fanática defensa de lo existente, de todo lo existente. De lo que pudo ser, en algunos momentos, necesidad, se hizo virtud indiscutida. Hasta la misma afirmación, en principio veraz, de que la sociedad soviética no podía caracterizarse de ningún modo como una sociedad comunista acabó siendo utilizada cínicamente para justificar los males y perversiones de la sociedad existente: “los errores y los crímenes (habitualmente llamados ajusticiamientos) eran parte necesaria del socialismo real; la sociedad buena sería, efectivamente, el comunismo, hacia sus cumbres se iba avanzando, pero mientras no se llegara a ella todos los males parecían estar justificados”. Tal fue una de las bases ideológicas de lo que se conoció durante décadas como socialismo real. Lo otro, se solía afirmar, arrojándolo sin contemplaciones ni mesura a la cara de los críticos y disidentes, era estúpida utopía, izquierdismo, asunto de soñadores o, peor incluso, colaboración inconsciente con el enemigo, un enemigo que, ciertamente, estuvo acechando, manipulando y agrediendo desde el primer momento, sin cesar, como el rayo de aquel otro poeta comunista, Miguel Hernández, muerto-asesinado a los 32 años de edad.

No fue, en ningún caso, aquella revolución que quiso asaltar los cielos un controlado experimento social de laboratorio, un atrevido estudio académico sin grandes sufrimientos humanos ni agresiones externas. Las coincidencias con otro “gran heterodoxo”, Kiva Maidánik, uno de los grandes críticos de la aniquilación de la Primavera de Praga por las tropas del Pacto de Varsovia, son evidentes y más que significativas.

Merece también ser recordado que FFB nunca dejó de insistir en que fueron los comunistas críticos, los marxistas revolucionarios, desde Rosa Luxemburg a Otto Ruhe y desde Karl Korsch a Anton Pannekoek pasando por Antonio Gramsci, Ignacio Silone y Leon Trotski, al igual que diversas tendencias anarquistas y anarcocomunistas, quienes primero denunciaron los riesgos y los desmanes de aquella clara desvirtuación del socialismo que fue el estalinismo. No sabemos, no podemos saber, señaló, por cuanto tiempo el nombre del comunismo quedará manchado en la imaginación popular por el gulag y por la actuación de la máquina infernal estalinista, de aquella máquina que fabricaba impunemente la calumnia organizada, como señaló Nicolai Bujárin. También en este caso el infierno estuvo empedrado de buenas intenciones, de grandes esperanzas, entre ellas la sincera aspiración a una sociedad igualitaria por parte de las víctimas y, a veces también, por gentes que se convirtieron más tarde en verdugos. El prudente silencio para no perjudicar una experiencia social alternativa podía explicarse, no justificarse, señaló FFB, cuando se tenía a la vista la miseria y el despotismo del capitalismo, si bien, autocríticamente, recordaba “la mala conciencia de los revolucionarios sin revolución que quedamos deslumbrados por la luz de las revolución triunfante sin prestar apenas atención a sus sombras”, una revolución que, sin embargo, debería ser analizada siempre con perspectiva histórica, también en sus antecedentes, pensando en los tiempos injustos desde los que brotó. El gulag fue, en su opinión, una de las consecuencias terribles de un nuevo proceso histórico de industrialización acelerada realizado con la confianza de que en este caso, “por hacer lo que se hacía en nombre del comunismo”, no era necesario, siéndolo, poner bozal a la bestia del propio Estado (como era necesario, como siempre fue necesario hacerlo al Estado, y al mercado, en las sociedades del capitalismo realmente existente).

Hay más ideas singulares y fructíferas en los textos que aquí hemos recogido, que abarcan un período de más de 30 años, y que el lector tiene ahora entre sus manos: una excelente lectura de las reflexiones del último Engels y del último Marx sobre la lucha política, en general, y sobre Rusia, en particular; un buen análisis para ver las revisiones y contradicciones del pensamiento de Lenin y la práctica como causa desencadenante de esos cambios; magnífico equilibrio y racionalismo temperado para aproximarse al pensamiento y las críticas de los comunistas radicales: “ junto a esos errores de apreciación de las situaciones y por encima de las diferencias de tono y de método -a veces muy notables- que se observan en esos textos del extremismo de los años treinta, hay también estimaciones, sugerencias y propuestas políticas de valor” ; defensa del revisionismo bien entendido, en momentos, 1975 y años siguientes, en los que ser tildado como tal era ser condenado al infierno político y a los márgenes de la tradición revoluciona; ausencia, siempre in crescendo, de sectarismo ; lectura libre y documentada de los clásicos; crítica documentada (y sentida) al cinismo e hipocresía de muchas críticas occidentales, conservadores o liberables, a la Unión Soviética (y a Rusia tras la caída y la desintegración); destacada intuición y visión políticas que tanto luz aportaron a muchos ciudadanos; reconocimiento de los aciertos, casi en minoría unitaria, de Helene Carrere d‘Encausse; deslumbrante capacidad para leer textos, ahora clásicos. como Nosotros o Chevengur; sentido homenaje a referentes. nunca olvidados por él, de la tradición: Ingrao, Sacristán, Rossanda; cultivo de un, en ocasiones, trágico y lúcido sentido del humor que nunca le abandonó.

Engels... escribió una vez: "Tal vez nos pase a nosotros lo que les ocurrió a los revolucionarios burgueses, que queriendo traer la libertad a este mundo lo que acabaron trayendo fue el Credit Mobilier". Él no lo supo ya, pero nos pasó. Nos pasó a los comunistas: queriendo traer la igualdad a este mundo acabamos confundiendo la unión "soviética", el reino de los soviets, la democracia directa consejista, con la unión "cosmética", con un nuevo poder orientado a la conquista del cosmos que quiso ser superpotencia.

Los lectores completarán nuestro breve catálogo. Hay muchos otros elementos que podrían incorporarse a él. Entre ellos, sabido es, la rebeldía, la indignación, el infrecuente coraje político del coautor, junto a su amigo y compañero Jorge Riechmann, de Ni tribunos.

***

Hemos incluido en este nuevo libro del que fuera profesor de Metodología de las Ciencias Sociales una selección de sus numerosos escritos (muchos han sido dejados en el tintero) sobre la historia y las consecuencias de la revolución de octubre. Los presentamos ordenados por fecha salvo en el caso de los dos primeros textos. Intentamos con ello situar al lector en las coordenadas político-culturales con las que el joven pero ya maduro Francisco Fernández Buey se acercó a la revolución socialista de 1917.

Se podrá observar algunas intersecciones no vacías, inevitables, entre algunos de estos escritos. Variantes de interés y nuevos matices y reflexiones justifican su inclusión desde nuestro punto de vista.

Nuestras breves notas, básicamente informativas, están diferenciadas de las del autor con las siglas “NE”, nota de los editores.

Jordi Torrent Bestit nos ha ayudado en la selección y nos ha ayudado a evitar algunos errores que habíamos cometido. Gracias, muchas gracias, estimat amic. Las nuevas equivocaciones, por supuesto, son de nuestra única responsabilidad.

Se podría hacer el esfuerzo de interpretar lo que fue la historia del siglo XX, señaló en repetidas ocasiones el autor de La gran perturbación, desideologizando las palabras que hemos usado normalmente, una y otra vez, y ateniéndonos a “lo que realmente hubo en las sociedades o por debajo de lo que los ideólogos (y tras ellos, los demás) decían (o decíamos) que había. En Rusia y en Estados Unidos de Norteamérica, para empezar”. Había, pues, que volver a pensarlo todo, de arriba abajo. Como en otras ocasiones. Alexandr Zinoviev, en su opinión, nos podía ayudar en esta necesaria tarea. Francisco Fernández Buey también lo hizo.

De hecho, por detrás de sus observaciones, reflexiones, tesis y propuestas, subyace una idea-fuerza, varias veces remarcada, de Maquiavelo: “Nada de imaginar paraísos. Lo que hay que hacer es conocer los caminos que conducen al infierno para evitarlos”. Eso es lo más, en muchos momentos, a lo que pueden aspirar los seres humanos, en este mundo de la política moderna. No es poco. FFB nunca quiso reconciliarse con el mundo grande y terrible que le tocó vivir, como otro gran revolucionario, como otro de sus maestros, Antonio Gramsci. Se trataba, se trata, de traducir la idea gramsciana de reforma moral e intelectual a unas condiciones en las que la batalla de ideas, por la enorme extensión y potencia de los medios de comunicación (y, a veces, desinformación) de masas, se ha ampliado a todos los ámbitos de la vida. Seguía -sigue- siendo esencial, en su opinión -también en la nuestra-, no desnaturalizarse: revisar, rehacer, volver a pensar, renovar sin perder la naturaleza propia, sin echar por la borda los valores, ideales y fines por los que se había luchado y por los que valía la pena seguir luchando.

¿Fue FFB un comunista democrático hasta el final de sus días? Lo fue ¿Qué tipo de comunismo defendió? El mismo lo expresó en los siguientes términos:

De todas las descripciones del comunismo que he conocido en estos años, la que más me ha tocado, la que ha parecido más sensata, por lo poco ideológica que era, se la oí a un viejísimo campesino, creo que mongol, en un documental reciente sobre los orígenes de la Unión Soviética cuando ya ésta había fenecido. Explicaba el viejo campesino que en 1918 llegaron a su aldea unos funcionarios de Moscú y dijeron a las gentes allí reunidas que se había acabado el viejo régimen y que ahora empezaba una nueva era: la era del comunismo.

A la pregunta, razonablemente desconfiada, del viejo campesino sobre qué era esa cosa llamada comunismo, el funcionario de Moscú había contestado:

"En primer lugar, tener las tierras en común, labrarlas en común y repartir comunitariamente el producto de las tareas realizadas en común; y en segundo lugar, trabajar bien la tierra con los tractores que nosotros os daremos". "Nos pareció lo mejor" -comentó el viejo campesino- "porque lo primero, labrar en común, es lo que veníamos haciendo desde hacía mucho tiempo; y lo segundo, lo de los tractores, era una ayuda inesperada, como llegada del cielo.

También en estos términos y observaciones, que son complementarios [8]:

El comunista quiere que haya libertad en esta tierra. Pero, como la quiere en serio, en tanto que libertad concreta, pregunta, a quienes usan el nombre de la libertad en vano, "libertad, ¿para quién?". El comunista quiere la igualdad en esta tierra. Pero, como no pretende uniformar a los hombres y a las mujeres, precisa qué tipo de igualdad es posible entre seres humanos psíquica y culturalmente diferentes. Aspira, por tanto, a la igualdad social. Más es demasiado .

El comunista también quiere la fraternidad en esta tierra. Pero, como sabe que

[...] en esta tierra sigue habiendo mucho cainismo y mucho amiguismo que pretenden estar por encima de la justicia, precisa de qué fraternidad se trata: fraternidad entre iguales. Y al luchar por la libertad, la igualdad y la fraternidad, el comunista se orienta por un principio: a cada cual según sus necesidades; de cada cual según sus posibilidades y aptitudes.

Era muy posible que, tal como estaban entonces las cosas (¿también ahora?), aquella vieja lucha comunista se tuviera que renovar -de nuevo la idea de Maquiavelo- por vía negativa. ¿De qué modo? No diciendo "el comunismo será así y así", sino diciendo más bien: "el comunismo no podrá ser así y así", porque al quererlo así (por ejemplo, en el sentido de "a todos según sus necesidades") sería tanto como “a) rebasar las capacidades humanas, o b) entrar en contradicción con los principios jurídico-morales que nos proponemos plasmar, o c) entrar en contradicción con las leyes elementales de la naturaleza, con la base material de mantenimiento de la vida sobre el planeta”. Pero es sabido que, dialécticamente (otro de los conceptos sobre el que nos ilustró con ironía y acierto), decir no es esto, no esto, es también decir al mismo tiempo es esto otro, algo, que como comentó Jaime Gil de Biedma, uno de los poetas que también transitó, leyó y admiró el autor de estas páginas, ya podíamos empezar a imaginarnos, a sentir y a construir.

Para la ciudadanía en general, escribía el autor hablando de Pietro Ingrao, tal vez sea la ocasión de conocer, ya sin nostalgia, “a uno de los representantes más preclaros de la pasión razonada en la época de la gran ilusión igualitaria”. También fue su caso. Al fin y al cabo, como también nos indicó, su época, la de Ingrao y la de Fernández Buey, fue la época de siempre, “la época de los humanos civilmente comprometidos”.

Notas:

1) José Saramago, Cuadernos de Lanzarote (1996-1997), Madrid, Alfaguara, 2002, p. 53.

2) Algunos años antes se manifestaría en términos muy parecidos su amigo y maestro, Manuel Sacristán, en una conferencia sobre una política socialista de la ciencia dictada en 1979. Véase M. Sacristán, Seis conferencias, Barcelona, El Viejo Topo, 2005, p. 47.

3) Albert Einstein, “Why Socialism?»” Monthly Review (mayo 1949). Varias ediciones en castellano.

4) Recuérdese su retrato de Albert Einstein, Vilassar-Barcelona, El Viejo Topo, 2005, y el subtítulo del ensayo: “Ciencia y conciencia”.

5) F. Fernández Buey, Conocer Lenin y su obra, Barcelona, Dopesa, 1977 (segunda edición 1978), p. 10.

6)Ibidem, p. 10.

7) Recogidas, por ejemplo, en un libro que, con toda seguridad, hubiera conmovido al autor: Mary Gabriel, Amor y Capital, Barcelona, El Viejo Topo, 2014 (traducción de Jose Sarret)

8) http://www.lainsignia.org/2003/julio/cul_039.htm

Fuente: Rebelión

domingo, 25 de junio de 2017

PÓSTER "DIA DEL GUERILLERO HEROICO. 8 DE OCTUBRE"


Día del Guerrillero Heroico 8 de Octubre
Autor Desconocido
1968
La Habana (Cuba)


La Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, más conocida como OSPAAAL, , editó este poster multilingüe para recordar el día en que el famoso guerrillero Ernesto Che Guevara fue herido y capturado en los bosques de Bolivia, en donde se encontraba luchando contra la dictadura del general René Barrientos.

El póster muestra una original composición muy colorista, influenciada por el rompedor diseño de los años sesenta, en la que la icónica imagen del Che se superpone sobre un mapa, repitiéndose sucesivamente hasta crear con su imagen el mapa de América Central y del Sur.

La OSPAAAL, un organismo apadrinado en 1966 por el gobierno castrista y que aún hoy en día tiene sede en la Habana, quiso aglutinar a todos los países en vías de desarrollo de América, Asia y África para hacer fuerza común en un mundo polarizado por los ejes norteamericanos y soviéticos.

Aunque la OSPAAAL estaba teóricamente abierta a países que no fueran estrictamente socialistas, sí que tenía una vinculación muy clara y comprometida con el ideario de izquierdas, especialmente con el de la lucha socialista en Latinoamérica. Días como la festividad del Heroico Guerrillero no hacían más que afianzar esa unión que quería crecer con cierta autonomía del poderoso gobierno de la URSS.

Fuente: Leninland

sábado, 24 de junio de 2017

"EL SOL BLANCO DEL DESIERTO", PELÍCULA SOVIÉTICA DE 1970

Titulo original: White Sun of the Desert
Duración: 84 min
Año: 1970
País: URSS
Director: Vladimir Motyl
Guión: Mark Zakharov (letters), Rustam Ibragimbekov, Valentin Ezhov
Reparto: Anatoliy Kuznetsov, Kakhi Kavsadze, Pavel Luspekayev, Spartak Mishulin


Sinopsis

El sol blanco del desierto es una de las películas soviéticas más célebres en todas las antiguas república socialistas. La mezcla de acción, comedia, música y drama la hicieron muy famosa en su época y adquirió estatus elevado en la cultura soviética y rusa desde entonces. Los cosmonautas rusos tienen la tradición de verla ritualmente antes de los lanzamientos espaciales (algo confirmado por el astronauta español Pedro Duque, antes de volar hacia la Estación Espacial Internacional en la nave rusa Soyuz en Octubre de 2003: “También por seguir el ritual cosmonáutico, estaba en el programa de ayer de los astronautas ver la película El sol blanco del desierto, de Vladimir Motil a última hora de la tarde, antes de acostarse”. La canción principal, “Su Excelencia, la señora Fortuna” con la letra de Bulat Okudzhava, se convirtió en un gran éxito en toda la Unión Soviética.

Los guionistas publicaron un libro homónimo y también se publicó un videojuego sobre el filme. En 1998 se concedió a los creadores el Premio nacional de la Federación Rusa de Literatura y las Artes. Casi treinta años pasaron desde que la obra iluminó las salas.

Esta mítica película dirigida en 1969 por Vladimir Motyl es una cinta simpática, muy entretenida y desenfadada enmarcada en el más puro cine de entretenimiento. Sol blanco del desierto es una película incomprensiblemente desconocida entre el público en general y sin embargo es uno de los films más queridos y populares en Rusia. Película inclasificable por la multitud de géneros de toca la podríamos calificar como un western soviet (lo que podríamos llamar un eastern), aunque también es una comedia grotesca, al igual que es una perfecta cinta de acción y aventuras bélicas que nada tiene que envidiar a cintas del Hollywood clásico. Poseedor de un humor muy soviético, algunas de las irónicas frases del guión acabaron formando parte del léxico habitual del idioma ruso.

La acción se ambienta en la costa este del Mar Caspio, la actual Turkmenistán, donde Fiódor Sújov, soldado del Ejército Rojo, que ha luchado durante la Guerra Civil rusa durante muchos años, tras ser hospitalizado y licenciado, se dirige de regreso a su hogar junto a esposa. Sujov se encuentra con un hombre enterrado en la arena desértica hasta la cabeza de modo que su rostro se halla expuesto a los penetrantes rayos solares. El militar desenterrará y salvará la vida de este pobre diablo llamado Sayid, el cual ha sido enterrado por un grupo rebelde que se haya en guerra contra el Ejército Rojo. Junto con su nuevo compañero de viaje, Suyov se topará con una patrulla del Ejército Soviético que está peleando contra el mismo grupo rebelde que enterró a Sayid, éstos son un peligroso clan dirigido por el cruel Abdullah, un árabe islamista basmachí conocido por su crueldad. En la refriega con el Ejército Rojo, Abdullah se ha visto obligado a abandonar a su suerte a su harem compuesto por nueve mujeres que tapan su bello cuerpo con un primitivo burka. El comandante rojo, ante la imposibilidad de llevar a esta pesada carga en la misión de búsqueda de Abdullah, encomendará a Sujov la protección de las nueve mujeres del harem. Sújov termina custodiando el harem del caudillo basmachí, Abdullah, cuando sus camaradas del Ejército Rojo lo persiguen para detenerle.

De esta forma el objetivo de Sujov de retornar junto con su mujer se verá pospuesto debido a la obligación de custodiar a tan peculiares acompañantes hacia un puesto fronterizo cerca del mar regentado por un borrachín y veterano ciudadano soviético. Pero lejos de resultar una misión fácil, la indisciplina de las supuestamente dóciles mujeres, que en realidad no son nada sumisas, los enredos amorosos entre un joven suboficial ruso y la más joven de las mujeres del harem y finalmente el acecho del fuerte por parte de las guerrillas de Abdullah, a las que Sujov debe hacer frente únicamente con el arma de su ingenio y con el apoyo del fiel Sayid, inducirán a que la empresa se convierta en una amena y peligrosa aventura que hará peligrar el re encuentro del militar con su añorada esposa. Entre los ataques de los basmachí y los problemas con el harem, Sújov debe lidiar con Vereschaguin, un borracho, antiguo oficial imperial ruso de aduanas, que todavía cuida del puesto fronterizo.

Un gran acierto del director es estructurar la narración en forma de relato epistolar a través de las cartas imaginarias que el soldado Sujov escribe desde el desierto a su esposa lo cual confiere a la cinta un halo melancólico que se combina de manera prodigiosa con el tono sarcástico que brota de la trama. Otro aspecto que logra embellecer el relato es la magnífica y onírica música que acompaña a Sujov en su recorrido por el desierto.

Sin duda es una película soviética reseñable que, además de su acierto cinematográfico, está enmarcada en un contexto que sigue de actualidad y que supuso estrategias diferentes, de atracción o enfrentamiento, por parte del Partido Comunista de la Unión Soviética en las repúblicas de mayoría musulmana: el islamismo.

Hoy, cuando los símbolos de los zares desfilan por las calles de Moscú incluso en el Día de la Victoria, insultando la memoria los trabajadores que la hicieron posible, después de la restauración del capitalismo salvaje en Rusia por los Gorbachov, Yeltsin o Putin de turno, volver los ojos hacia el pasado soviético es más necesario que nunca. En Moscofilms pretendemos hacerlo publicando películas realizadas en durante los años de socialismo en la URSS, país donde, hace 100 años, se derrotó a la oligarquía y a su bandera, la tricolor actual, y se inició la destrucción del capitalismo que hoy, sin embargo, vuelve a humillar a la clase trabajadora y a mantener a una minoría parásita viviendo sobre sus espaldas.

Fuente: Moscofilms

VER PELICULA EN MOSCOFILMS: https://moscovita.org/moscofilms/811-2/

jueves, 22 de junio de 2017

DOCUMENTAL "SOMOS REBELDES: SÁHARA OCCIDENTAL"


Somos Rebeldes: Sáhara Occidental
Documentación de Luca Bellino y Silvia Luzi
Música: Nicolo Mula
Sonido:: Mazia Cordo, Stefano Grosso, Giancarlo Rutigliano
Producción: Glavia Capellini
Duración: 25 minutos
Año: 2015

El Sahara Occidental es la última colonia en África que sigue esperando su independencia.

Dos tercios de su territorio están ocupados por Marruecos desde 1975, tras la salida de España de este territorio. El pueblo saharaui sigue viviendo dividido entre los territorios ocupados y los campos de refugiados en Argelia.

La ONU ha ratificado la necesidad de un referendo en el Sáhara Occidental, cuya soberanía es reclamada por el Frente Polisario, movimiento de liberación saharaui. Es uno de los lugares más hostiles en la tierra, localmente conocido como El Jardín del Diablo.

Fuente: HispanTV

VER DOCUMENTAL:

miércoles, 21 de junio de 2017

"LA VENGANZA DE LOS SIERVOS. RUSIA 1917", DE JULIÁN CASANOVA

La venganza de los siervos. Rusia 1917
Julián Casanova
Editorial: Editorial Crítica
Precio: 18,90 €

Sinopsis de La venganza de los siervos:

Se cumplen cien años de las revoluciones de Rusia de 1917. No hay explicaciones simples para los grandes acontecimientos, y lo ocurrido en Rusia en 1917 pertenece a esa categoría, con un enorme impacto en todas las esferas de la vida de sus ciudadanos. Ningún aspecto de su sociedad, economía, política o cultura quedó intacto. La dinastía Románov desapareció de la noche a la mañana. Unos meses después, los bolcheviques tomaron el poder, en el cambio más súbito y amenazante que conoció la historia del sigloxx. Ahí reside la relevancia de esa doble revolución, de febrero y de octubre de 1917, que sucesivamente derribó al régimen zarista y al gobierno provisional de Alexander Kérensky: en uno de los países más grandes del mundo, el poder pasó en un periodo muy corto de tiempo de una autocracia tradicional a las revoluciones marxistas. El capitalismo y el mercado desaparecieron e instituciones básicas e históricas como la familia o la religión sufrieron una profunda transformación. El Estado que salió de la revolución bolchevique, y de su triunfo en la guerra civil posterior, desa ó a aquel mundo dominado por los imperios occidentales, al capitalismo y, muy pronto, también a otro nuevo actor, al fascismo.

La historiografía reciente, enriquecida por decenas de estudios locales, la microhistoria y la apertura de archivos, subraya que los acontecimientos en Rusia formaron parte de un «continuum of crisis», de un proceso de crisis constante. Ese es el reto, fascinante y complicado a la vez, de captar y sintetizar, en apenas doscientas páginas, las decenas de miles, imprescindibles, que se han escrito por diferentes especialistas.

LEE EL PRIMER CAPITULO
: https://static0planetadelibroscom.cdnstatics.com/libros_contenido_extra/36/35595_La_venganza_de_los_siervos.pdf

ESCUCHA LA ENTREVISTA A JULIÁN CASANO VA EN LA EMISORA RADIÓPOLIS: http://www.ivoox.com/economia-para-ciudadania-t7-la-audios-mp3_rf_19247940_1.html

martes, 20 de junio de 2017

SE INICIA LA CAMPAÑA #SALVAPEIRONCELY10 PARA TRATAR DE PROTEGER UN EDIFICIO FOTOGRAFIADO POR ROBERT CAPA DURANTE LA GUERRA CIVIL



#SalvaPeironcely10 es una iniciativa internacional, impulsada por entidades culturales y pacifistas de España, Estados Unidos, Francia y Alemania, para proteger el lugar que Robert Capa convirtió en un icono universal del horror de la guerra. Nace de la necesidad de preservar la identidad de este edificio y traer a la memoria la vulnerabilidad con la que la población civil sufrió el ataque indiscriminado y devastador que la aviación alemana perpetró en aquellas calles de Vallecas a los pocos de meses del comienzo de la Guerra Civil, en el otoño de 1936.

Robert Capa fue uno de los reporteros que se desplazó hasta allí para captar lo ocurrido y según su biógrafo Richard Wheland, aquel reportaje es considerado hoy como uno de sus mejores trabajos sobre la Guerra Civil española. La foto que Robert Capa tomó del edificio de la Calle Peironcely 10, con su fachada acribillada por la metralla y unos niños sentados en mitad del desastre, fue publicada en su momento en diversos medios de comunicación (Zürcher Ilustrierte, Regards, Life) y ahora, pasados los años, esta imagen cobra aún más fuerza y se erige como un símbolo frente a la barbarie de la guerra.

Por todo ello, pedir la protección de este edificio, que milagrosamente ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días, convirtiéndolo en Bien de Interés Patrimonial e incluyéndolo en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos, es pedir que su recuerdo no se diluya y de alguna forma devolver a este lugar algo de lo que perdió.

Al mismo tiempo, con este proyecto deseamos llamar la atención sobre la realidad del edificio para conseguir que se mejoren las condiciones de vida de las familias que actualmente viven en el histórico edificio —todas ellas en régimen de alquiler—, y en situación de extrema precariedad y riesgo de exclusión social. Para ello, desde la plataforma se viene trabajando, paralelamente, desde comienzos de año en la búsqueda de una solución que permita a los vecinos acceder a una vivienda en mejores condiciones.

http://www.salvapeironcely10.es



lunes, 19 de junio de 2017

APARECE VÍDEO DE ENTREVISTA INÉDITA AL CHE GUEVARA



La televisión cubana difundió una entrevista inédita con el revolucionario legendario argentino-cubano Ernesto “Che” Guevara realizada el 11 de abril de 1964 por el periodista Jean Dumur de la Radio y Televisión Suiza (RTS). La emisión de esta entrevista, que hasta el momento no había sido difundida, sale ahora a la luz cuando se cumplen 89 años del nacimiento del líder latinoamericano, efeméride que tuvo lugar el pasado 14 de junio, indicó RT en su portal web. En esta entrevista de 9 minutos de duración que fue grabada en francés en el Hotel Intercontinental en Ginebra, Guevara habla de las relaciones de Cuba con Estados Unidos, de América Latina, de la Unión Soviética y de la diplomacia, así como de la situación económica dentro del país, entre otros asuntos. Interpelado por el periodista acerca de si había cambiado algo en la actitud de EE.UU. respecto a Cuba, el Che Guevara aseguró: “En todo caso, no fijamos nuestra posición escuchando o mirando lo que hace EE.UU. Hacemos nuestra política internacional”. En relación al bloqueo económico impuesto por EE.UU. a Cuba, el comandante subrayó que “es realmente un fracaso absoluto”, porque su país, aún con dificultad, logró deshacerse de la dependencia de Washington y ha empezado a reforzar su propia producción a raíz del embargo, por ejemplo, en el sector mecánico. Sobre la situación económica en el país, el ideólogo revolucionario admitió que “nunca se puede estar satisfecho” y que Cuba aspira “a mucho más”. No obstante, precisó que “cada día se puede ver concretamente lo que hacemos”, lo que -dice- “es alentador para el pueblo”.

Fuente: VTV

domingo, 18 de junio de 2017

"EL HOMBRE CONTROLADOR DEL UNIVERSO", MURAL DE DIEGO RIVERA


El hombre controlador del universo
Diego Rivera
1934
Fresco sobre bastidor metálico
480 x 1145 cm.
Palacio de Bellas Artes de México

En 1933, Diego Rivera fue contratado para realizar un mural en el Centro Rockefeller de Nueva York. Diego ideó un mural que llevaría por nombre "El hombre en la encrucijada contemplando con esperanza y ambición la elección de un mundo nuevo y mejor". En esta obra, donde contraponía referencias al capitalismo contra el socialismo, el artista creó un retrato de Vladimir Lenin encabezando la unión de la clase obrera dentro de una visión idealizada del mundo socialista que se manifiesta pacíficamente en la Plaza Roja. El detalle del rostro de Lenin fue el motivo porque el contrato fue cancelado y el mural fue destruido. Diego, al lado de Frida Kahlo quien lo acompañó durante este tiempo en Estados Unidos, regresó a la Ciudad de México y al año siguiente el maestro Rivera recibió un encargo para decorar uno de los muros del Palacio de Bellas Artes. Diego lo tomó como su oportunidad para terminar su gran trabajo. En la imagen, aparece en el centro la figura de un obrero y a sus lados el mural se divide en dos secciones. Del lado izquierdo se refleja una crítica al capitalismo. En la esquina izquierda aparece una escultura grecolatina que representa la filosofía occidental y la cruz que cuelga de su cuello representa a la religión cristiana. Debajo de la estatua aparece el retrato de Charles Darwin que refiere al desarrollo científico y tecnológico del mundo occidental. Arriba, un motín de soldados representan la guerra. El sector contrario del mural muestra la multitud socialista manifestándose. Lenin nuevamente aparece en la escena rodeado de gente, entre los que se observa también a importantes exponentes de la ideología socialista como Marx, Engels, Trotsky y Bertram D. Wolfe. Al centro de la imagen, dentro de la elipse, aparecen imágenes del macrocosmos y el microcosmos. El mural fue realizado con la técnica de fresco sobre bastidor metálico, y tiene unas medidas de 480 x 1145 cm.

Fuente: Mundo del Museo

sábado, 17 de junio de 2017

"TODO VA BIEN", DE JEAN-LUC GODARD

Titulo original: Tout va bien
Duración: 95 min
Año: 1972
Pais: Francia
Director: Jean-Luc Godard, Jean-Pierre Gorin
Guión: Jean-Luc Godard, Jean-Pierre Gorin
Reparto: Elizabeth Chauvin, Jane Fonda, Vittorio Caprioli, Yves Montand


Sinopsis

Hace ya más de cuarenta años que Godard estrenó Tout va bien (1972). Tras el fracaso de mayo del 68 en la sociedad parece imponerse la idea paradójica de que todo va bien cuando, en realidad, nada ha cambiado. Todos los sueños e ideales del 68 parecen haberse desvanecido, la economía ha devorado a la política y el capitalismo campa a sus anchas. Godard, usando la técnica del distanciamiento de Brecht, pone en escena el vacío de todos los discursos políticos, el, así llamado, fin de todas las ideologías. Utiliza la sección vertical para dar una perspectiva global de todas las relaciones sociales en juego: empresario, sindicalistas, comunistas, trabajadores. “Cada clase social hace sus movimientos”, se dice al principio de la película (el de la burguesía lo ilustra Godard, por cierto, con la policía golpeando a los protestatarios). Curiosamente, a pesar de que la película está protagonizada por dos iconos sexuales de la época (Yves Montand y Jane Fonda) y que cualquiera esperaría un drama romántico, a Godard le sobran treinta segundos para despachar la historia de amor.

La figura del empresario, representante de la ideología neoliberal, en la película secuestrado por los trabajadores en huelga, realiza también la crítica al marxismo oficial de la época, que abandona la lucha de clases, del revisionismo triunfante en la época. En primer lugar, la lucha de clases, dice el patrón, ya no existe, es un concepto del siglo XIX. En segundo lugar, la sociedad de consumo parece ser la alternativa económica más eficiente. En tercer lugar, en aquellos países donde ha triunfado el comunismo la economía se estanca. En cuarto y último lugar, la revolución no tiene sentido en una época de progreso económico, de aumento de la renta per cápita, de colaboración entre las clases sociales. En realidad, muchos de los grandes partidos comunistas de Europa Occidental de los 70, y mucho más los del siglo XXI, compartirían las ideas del empresario de Godard.

Godard no ve alternativa en los Sindicatos oficiales (la CGT) o el Partido Comunista. El director francés se burla de la rapidez con que se han incorporado al sistema. La ideología de izquierda, el comunismo de los grandes partidos, se ha convertido en otra mercancía más y está de rebajas (ver la escena final de la película, en un Carrefour)

Godard presenta, además, la posición ideológica con la que más simpatiza, el marxismo-leninismo o gauchisme (para Godard, principalmente el maoísmo) En la película, los obreros, traicionados por el Partido, pasan directamente a la acción y secuestran al dueño de la fábrica. Se trata de un camino sin salida que tiene como espectadores a la pareja que interpretan Yves Montand y Jane Fonda, director de cine y periodista, respectivamente. Ante su acción, tanto la patronal como los sindicatos (la CGT) consideran a los obreros como radicales, enemigos de la conciliación entre clases y locos revolucionarios. A pesar de ello, los obreros, retrata Godard, tienen razón en sus motivos, aunque en el mundo en el que viven tengan pocas posibilidades de éxito. En todo caso, todavía se observa el poso de La Chinoise, película de Godard inspirada en la Revolución Cultural Proletaria China, donde afirma que “Un fusil es una idea práctica y una idea es un fusil teórico. Un film es un fusil teórico y un fusil es un film práctico”.

El personaje de Yves Montand es el alter-ego de Godard. Es muy ilustrativo su discurso acerca del cine y la publicidad: Montand mira a cámara y parece dar un paso fuera de la pantalla para mostrar al espectador que el cine no es más que otra mercancía que busca rentabilidad. ¿O podría aspirar a algo más? Godard, por otro lado, hace autocrítica de su propia posición ideológica, que tras el 68 fue aburguesándose (quizás inspirado por la idea de Mao de que “el mayor enemigo de un revolucionario es el burgués que todos llevamos dentro”).

En cuanto a la visión del cine de Godard en “Todo va bien”, encontramos la idea de cine total. Todo va bien aspira a mostrar todo al mismo tiempo: el cineasta y el publicista, la estrella y el perfecto desconocido, el patrón y los trabajadores que lo secuestran, los delegados sindicales comunistas y los Mao, la mujer que trabaja y la sombra de un hombre, el ser humano y sus negocios, los manifestantes y la policía, una calle cualquiera y una fábrica nunca vista, la ficción y el documental, el espectáculo y el tedio, el cine y su dinero. Godard utiliza la geometría para encuadrar el desorden. El corte transversal de la fábrica transforma el espacio de trabajo en una casa de muñecas. Los travellings se toman el tiempo necesario para comprender que la imagen no es simplemente la presencia de un objeto sino el nexo entre distintos elementos.

Finalmente, y como resumen, podemos decir que “Todo va bien” es una escenificación teatral de la lucha de clases, que existe a pesar de los que la niegan, la ocultan o la rehuyen (la patronal, los sindicatos y los partidos comunistas revisionistas), y aunque se produzca en una situación de ofensiva de la burguesía contra una clase obrera desorganizada, pérdida y traicionada por sus propios líderes y representantes.

VER PELICULA EN MOSCOFILMS: https://moscovita.org/moscofilms/todo-va-bien/

viernes, 16 de junio de 2017

COREA DEL NORTE, DE LA ARQUITECTURA ESTALINISTA AL FUTURISMO


La entrada de la Academia Paektusan está dominada por un ingente mural que recoge con el esfuerzo detallista del "realismo socialista" una panorámica de Pyongygang. "Lo actualizamos cada vez que se construye una nueva avenida. Ahora estamos pintando la calle de Ryomyong", asegura Sin Hyon Hui, la guía oficial que acompaña a los periodistas.

El primer piso está dedicado a exhibir las decenas de diseños que partieron de esta institución y que hoy constituyen hitos arquitectónicos de la capital norcoreana: el monumento de la Fundación del Partido de los Trabajadores, el rehabilitado teatro Moranbong, el hotel Yanggakdo o la Villa Deportiva. Pero también nombres que se asocian con el nuevo estilo que parece haber quebrado décadas de ortodoxia "socialista" como las calles Changjon, Unha y -como no- el publicitado barrio de Ryomyong.

Sentado en uno de los pupitres del recinto, el arquitecto Kim Kum Chol, de 38 años, admite que en cuestión de gustos "el respetado mariscal Kim Jong Un tiene la palabra final" y cualquier diseño de cierto calado debe pasar su aprobación.

"El mismo dirigió el diseño del nuevo aeropuerto en 2015. Siempre seguimos la línea de la arquitectura Juche que nos mostró el gran líder Kim Jong Il", asevera el especialista, que participó en la decena de grupos de arquitectos de Paektusan que fueron movilizados para asistir en la edificación de Ryomyong.

La inauguración de este último conglomerado de viviendas en la capital norcoreana el pasado mes de abril se convirtió en el clímax del esfuerzo que mantiene el nuevo dirigente de Corea del Norte para remodelar el paisaje urbanístico de Pyongyang siguiendo un estilo casi futurista y que casi se ha traducido en la construcción de un nuevo barrio por año de mandato.

"Durante los 90 sufrimos la Ardua Marcha [la expresión que se usa en este país para aludir a la hambruna que mató a cientos de miles] y la expansión de Pyongyang se paralizó. Por eso desde 2012 hemos construido 5 nuevas calles (suburbios)", asevera el especialista.

Como todo en este país, la evolución de la arquitectura en Pyongyang siempre ha estado vinculada a los designios del liderazgo. Los vestigios de la colonización japonesa y de la influencia histórica de la vecina China quedaron arrasados al igual que el resto de la ciudad por los bombardeos norteamericanos durante la Guerra de Corea (1950-53) lo que permitió a Kim Il Sung reconstruir la capital emulando el modelo de quienes entonces eran sus principales aliados: la Unión Soviética y la Alemania del Este.

La rehabilitación se inició con la construcción de la Plaza Central, que después sería renombrada Plaza Kim Il Sung, junto al río Taedong, que serviría de eje central para todo el plan urbanístico ulterior y donde destaca la profusión de grandes columnas y otros elementos del "neoclasicismo" estalinista que también se usó Moscú en aquellos años. Un estilo que posteriormente se alternaría con los edificios inspirados en la arquitectura tradicional coreana como la Gran Casa de Estudios del Pueblo o el Gran Teatro Pyongyang.

La iconografía marxista que prevalecía en los años 50 llevó a que la primera gran travesía capitalina completada en 1954 se llamara Avenida Stalin antes de ser la actual Calle Victoria o a que los retratos dominantes en la Plaza Kim Il Sung fueran primero los de Marx y Lenin, para después ser reemplazados por los de los del abuelo y padre del actual mandatario. Sin embargo, con el paso de los años la filosofía "Juche" dictada por Kim Il Sung comenzó a desplazar al marxismo en todos los sectores del país y por ende en la inspiración de los arquitectos locales.

Como dice el propio Kim Kum Chol, la capital asistió a la aparición del monumentalismo asociado al culto de la saga Kim que empezó a materializarse con la edificación en 1961 del monumento con el caballo con alas que honra el llamado "Movimiento Chollima" -una gran campaña de movilización de los trabajadores azuzada por Pyongyang-, y se confirmó con la instalación de la ingente estatua de Kim Il Sung en 1972 -que a partir de 2011 se vería acompañada de la figura de su hijo Kim Song Il-, la construcción en 1982 de la propia torre "Juche" y el Arco del Triunfo, una réplica del parisino. Se trataba de diseñar una ciudad perfectamente cuadriculada y dominada por "la estética y las ideas que nos dicta el Partido", como puntualiza Sin Hyon Hui.

Por si los especialistas tenían alguna duda sobre cuál era ese ideario, el propio Kim Jong Il escribió un explícito tratado de arquitectura en 1991 que desde entonces sirvió como libro de cabecera para todos los trabajadores de este ramo y cuyo espíritu se podría resumir quizás en una única frase: el "foco" de todo diseño urbano se debe poner en la figura del líder "asegurando que su estatua juega un papel primordial en la formación arquitectónica de la ciudad".

Sin apartarse de este principio básico, Kim Jong Un parece decidido a dejar su impronta en la expansión de la capital norcoreana bajo la premisa del nuevo eslogan que difundió en 2015 y que ahora se puede leer en algunas pancartas capitalinas: "¡Entremos en la era dorada de la construcción aplicando las ideas Juche del Partido sobre arquitectura!"

La apertura en el terreno del diseño urbano ha llevado a Pyongyang a enseñar a los responsables de sus futuras construcciones técnicas e ideas al margen del rigor estalinista en el que siempre se educaron poniéndoles en contacto con personajes como el arquitecto Calvin Chua. Desde hace dos años, grupos de arquitectos norcoreanos participan en talleres de formación bajo la tutela de este especialista de Singapur, que colabora con la ONG Choson Exchange.

Chua -que llegó a trabajar en Madrid- visitó Corea del Norte por primera vez en 2008 como turista y al regresar a su país se presentó como voluntario al citado Choson Exchange, una organización especializada en la singular tarea de apadrinar cursos de formación para técnicos y profesionales norcoreanos.

"Hemos organizado ya 6 cursos con una docena de arquitectos norcoreanos y otros 12 extranjeros en cada cita. Vienen desde profesionales a estudiantes. Son sesiones de 10 días", explica Chua en una conversación telefónica. El especialista reconoce que los nuevos suburbios capitalinos son un "fenómenos totalmente nuevo" para los parámetros usados en la nación asiática.

"Han pasado de los macro distritos a las calles icónicas. Les mueve la demanda de vivienda pero también un cambio desde el punto de vista estético. Por ejemplo, en Mirae cada edificio es diferente al otro, lo cual es completamente revolucionario porque antes se diseñaba todo el barrio de forma uniforme. Ahora se favorece el individualismo y esto es muy interesante. Lo único que no está permitido son los diseños extravagantes, como en China, porque todos tienen que ser aprobados por el gobierno", asevera.

El material predominante sigue siendo el cemento ya que el acero "tendrían que importarlo de China y eso les sale muy caro", añade el arquitecto. Los cursos apadrinados por Choson Exchange pretenden aleccionar a los arquitectos norcoreanos en conceptos tan ajenos a su experiencia como la "rehabilitación de estructuras deshabitadas". "En Corea del Norte los edificios que no se usaban solían ser demolidos y se volvían a construir con otro propósito. Intento que busquen ideas para remodelar esas construcciones sin necesidad de destruirlas".

El experto, sin embargo, admite que no han conseguido encontrar una solución al que quizás sea el habitáculo abandonado más ingente del orbe: el hotel Ryugyong, una espectacular pirámide de 105 pisos y 330 metros de altura cuyo armazón fue concluido en 1987 pero nunca llegó a ser finalizado. "Es demasiado monumental, enorme, y no saben qué hacer con él", agrega.

El clímax de esta nueva tendencia donde las líneas simétrica se han visto desplazadas por las curvas, la diversificación de formas y el modernismo casi techno, resulta obvio al visitar la calle Mirae -inaugurada en 2015- o Ryomyong. La construcción de esta última avenida que se extiende hasta el Palacio del Sol Kumsusan -donde reposan los cadáveres embalsamados de los dos primeros Kim- se acometió como si fuera un hito sagrado en la historia del país.

Durante una de sus recurrentes visitas al arrabal en enero pasado, el propio Kim Jong Un incidió en la trascendencia que concedía a este proyecto y dijo que se debía entender como "un campo de batalla que demuestra el espíritu invencible de la Corea socialista" al tiempo que pedía "con ardor a todos los trabajadores que se lanzaran a una carga final para llegar a la línea de meta", en palabras de la agencia oficial KCNA.

Quizás por ello, el aparato de propaganda de Pyongyang concedió durante meses una atención casi metódica a la construcción del barrio, informando de "avances" tan peculiares como el cuidado concedido a "las 30 especies de 25.000 árboles" y flores plantadas en la zona para que "echen raíces profundas y estén protegidos de las heladas de enero".

Se trataba de conocer al detalle el número de azulejos utilizados, cuantos árboles frutales se habían incorporado a las zonas verdes, los voltios consumidos por las bombillas de las farolas y la altura de estas y en un ejercicio de singular precisión saber exactamente el porcentaje de progresión diaria de los trabajadores. Por ejemplo, el 4 de marzo pasado el diario Pyongyang Times especificó que la construcción de todo el barrio se había completado exactamente hasta un 86,3 por ciento.

El resultado es un suburbio destinado a acoger a cerca de 5.000 familias, con más de 40 rascacielos y bloques de apartamentos, incluido el más alto de Pyongyang que el principal diario local, Rodong Sinmun, llegó a decir que tenía la apariencia de un "misil erecto" como aquellos que "envolverán a nuestros enemigos con una lluvia vindicativa de fuego".

"La calle ha sido construida como un icono de la arquitectura moderna y un país de hadas. Un símbolo de la gran era de Kim Jong Un", le secundaba el Pyongyang Times. "Bienvenidos a los residentes que vivirán aquí bajo el amor y el cuidado de nuestro líder supremo, Kim Jong Un", se leía en un cartel colocado frente a uno de los bloques de apartamentos de Ryomyong días después de su finalización.

El énfasis del mandatario en la edificación capitalina ha supuesto la movilización de miles y miles de trabajadores acarreados desde otras provincias como Kim Myong Chol, un joven de 22 años, incorporado a las llamadas Brigadas de Construcción, y que en el último quinquenio ha participado en la edificación de "tres calles".

Chol asistió a la ceremonia de apertura de Ryomyong en abril, que estuvo presidida por el mismo Kim Jong Un. "No podía contener mi corazón. ¡Estaba tan cerca de él! ¡Me hubiera gustado correr y abrazarme a él!", explicó con la voz trémula que usan la mayoría de los norcoreanos cuando se refieren a sus dirigentes.

Fuente: El Mundo

jueves, 15 de junio de 2017

89 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL CHE GUEVARA



DISCURSO DEL CHE GUEVARA A LOS JÓVENES

Acto efectuado en La Habana con motivo del Segundo Aniversario de la integración del Movimiento Juvenil Cubano

miércoles, 14 de junio de 2017

40 AÑOS DEL DISCURSO "LA AUSTERIDAD" DEL DIRIGENTE COMUNISTA ITALIANO ENRICO BERLINGUER



"LA AUSTERIDAD", DE ENRICO BERLINGUER (1977)

Conclusiones ante la convención de intelectuales


El texto que presentamos aquí es un discurso que, en su momento, no entendió casi nadie. Lo pronunció el entonces secretario general del Partido Comunista Italiano, Enrico Berlinguer (1922-1984), en 1977. Un año duro. Italia estaba envuelta en un clima tenso, caracterizado por la virulencia de los terrorismos de extrema derecha y de las Brigadas Rojas, por una galopante crisis económica derivada de la subida del precio del petróleo a raíz de la guerra de 1973 entre árabes e israelíes, y por una elevada conflictividad social que no parecía tener una salida progresiva a causa de la rigidez de un sistema político pivotado alrededor de la Democracia Cristiana. En este escenario, Berlinguer presentó una serie de elementos para la reflexión sobre la austeridad como columna vertebral de una futura sociedad profundamente alejada del modelo capitalista dominante y de sus desvalores (despilfarro de los recursos energéticos y materiales, consumismo desenfrenado, individualismo alienante, etc.). Se trataba, pues, de un discurso original y hasta atrevido, ya que era la primera vez que un líder comunista de la Europa occidental ponía el acento en los consumos antes que en los modelos de producción, y por ende añadiendo un punto de vista antropológico a la crítica económica del capitalismo. Pero también hablamos de un discurso que cayó en saco roto tanto en la izquierda italiana (y en el mismo PCI) como en una izquierda europea demasiado centrada en un modelo industrial fordista que, a finales de los años setenta, ya estaba tocado de muerte. En España, los únicos que notaron el potencial político del discurso berlingueriano fueron los redactores de la revista Materiales, quienes en 1978 lo publicaron en formato libro en la editorial homónima. Como es sabido, estos intelectuales capitaneados por Manuel Sacristán y Giulia Adinolfi abandonarían poco después el proyecto de Materiales para crear mientras tanto, una revista que trabajaría para renovar el ideario comunista en función de los nuevos y acuciantes problemas ecológicos. A diferencia de hoy en día, hace treinta años las ideas contenidas en el discurso de Berlinguer y en los artículos de mientras tanto no sólo no eran moneda corriente en la izquierda política y sindical de nuestro país, sino que en ella hubo quienes las calificaron de utópicas. Pero a veces la historia demuestra que las utopías no son sino verdades avanzadas.

* * *

Ante todo quiero manifestar la satisfacción de la dirección del partido por la respuesta que nuestra iniciativa ha encontrado entre los intelectuales comunistas y entre intelectuales y representantes políticos de diferentes orientaciones, de otras corrientes. La participación y el interés que ha suscitado nuestra convención demuestran su madurez y su oportunidad, de las que ya estábamos convencidos cuando propusimos ponernos a trabajar (volveré luego sobre el significado de esta expresión) por un proyecto de renovación de la sociedad italiana.

El método de trabajo de los comunistas no es el del centro-izquierda

Este ha sido y es el tema principal, la razón y la finalidad de nuestra reunión con vosotros. No nos habíamos propuesto volver a profundizar cuestiones como las de la relación entre política y cultura, entre partido e intelectuales (aunque quisiera decir algo más sobre ellas en la conclusión de mi intervención), sino fundamentalmente abrir un debate sobre el tema concreto que se plantea en la propia convocatoria: cuál puede ser la aportación de la cultura a la elaboración de un proyecto de renovación de la sociedad italiana.

Esta convención ha pretendido ser, y creo que lo ha conseguido, un momento de la construcción de ese proyecto; no creo, pues, que pueda dar lugar a desilusiones, ni por nuestra parte ni por la vuestra. Sólo podría sentirse decepcionado el que, entendiendo equivocadamente el sentido de nuestra propuesta y, más en general, desconociendo el método de trabajo de los comunistas, pensara que el camarada Aldo Tortorella, el camarada Giorgio Napolitano o yo mismo habíamos venido aquí para presentaros poco menos que un plato ya preparado, al que vosotros sólo tendríais que añadir los condimentos o decir si os gustaba o no. Por el contrario, decidimos convocar esta convención antes de llegar, como partido, a un proyecto acabado en sus diferentes partes, por la sencilla razón de que tal proyecto ha de ser el resultado de una investigación y de un trabajo común que tienen una envergadura mucho mayor que el que está realizando y realizará el grupo dirigente de nuestro partido. En efecto, aunque sólo sea para no volver a caer en la experiencia negativa del centro-izquierda, teníamos y tenemos que evitar el error de los proyectos elaborados sólo desde un escritorio.

El camarada Napolitano os ha informado de que la dirección del partido ha constituido una comisión que ya está trabajando en este proyecto, pero ha aclarado también que, antes de que presente sus propuestas a la dirección y al Comité Central del partido, queremos llevar a cabo una verificación de masas de las propuestas a formular, queremos estimular la aportación de todos los que desean comprometerse activamente en el cambio de esta sociedad; queremos, en definitiva, hacer algo que, por su método y por su esencia, no se ha hecho nunca en Italia: llegar a un proyecto de transformación discutido entre la gente, con la gente. Y como para transformar nuestra sociedad no hemos de aplicar doctrinas o esquemas ni copiar modelos ya existentes ajenos, sino recorrer caminos nuevos todavía por explorar, es decir, inventar algo nuevo, pero que esté bajo la piel de la historia, algo maduro, necesario y, por consiguiente, posible, es natural que el primer momento de nuestro trabajo haya sido y tenga que ser el encuentro con las fuerzas que son o deberían ser creativas por definición: con las fuerzas de los intelectuales, de la cultura.

Sólo puede ser ésta, en mi opinión, la forma de proceder del partido más representativa de la clase obrera, es decir, de la formación política que tiende continuamente a realizar la síntesis entre espontaneidad y reflexión, entre inmediatez y perspectiva, y, por lo tanto, también entre clase obrera e intelectuales, entre la fuerza social que es hoy el principal motor de la historia y las capas portadoras de pensamiento, que expresa las acumulación y el desarrollo de la cultura y de la civilización.

Esta convención constituye un primer resultado positivo del esfuerzo que estamos realizando, y que tendrá que continuar intensificándose, entre los intelectuales y en el mundo de la cultura, tanto a través de la desagregación de nuestro trabajo de la que hablaba el camarada Alberto Asor Rosa y que se ha de llevar a cabo por materias, por grandes sectores, como a través de las iniciativas de las que hablaba el camarada Tortorella (especialmente de la iniciativa que ha propuesto y a la que tendremos que prestar gran atención, en el sentido de promover en las instituciones culturales conferencias con un carácter análogo, salvadas las lógicas diferencias, al de las conferencias de producción que hemos impulsado y tendremos que impulsar en las fábricas), o bien por medio de otras iniciativas que susciten la aportación de los obreros, los campesinos, los técnicos, los dirigentes de fábrica, las masas juveniles y sus organizaciones, las mujeres y sus asociaciones.

Dar un sentido y una finalidad a la política de austeridad: pero ¿qué austeridad?

¿Cuál es el origen de la necesidad de ponernos a pensar y a trabajar sobre un proyecto de transformación de la sociedad que indique objetivos y metas a perseguir y alcanzar en los próximos tres o cuatro años, pero que se traduzcan en hechos, disposiciones y medidas inmediatas que señalen su puesta en marcha?

Esta necesidad nace de la consciencia de que hay que darle un sentido y una finalidad a la política de austeridad que es una opción obligada y duradera y, al mismo tiempo, una condición de salvación para los pueblos de Occidente en general, y especialmente para el pueblo italiano.

La austeridad no es hoy un mero instrumento de política económica al que hay que recurrir para superar una dificultad temporal, coyuntural, para permitir la recuperación y la restauración de los viejos mecanismos económicos y sociales. Así conciben y presentan la austeridad los grupos dominantes y las fuerzas políticas conservadoras. Para nosotros, por el contrario, la austeridad es el medio de impugnar por la raíz y sentar las bases para la superación de un sistema que ha entrado en una crisis estructural y de fondo, no coyuntural, y cuyas características distintivas son el derroche y el desaprovechamiento, la exaltación de los particularismos y de los individualismos más exacerbados, del consumismo más desenfrenado. Austeridad significa rigor, eficiencia, seriedad y también justicia, es decir, lo contrario de lo que hemos conocido y sufrido hasta ahora y que nos ha conducido a la gravísima crisis cuyos daños hace años que se acumulan y se manifiestan hoy en Italia en todo su dramático alcance.

Es, pues, en base a este enfoque como el movimiento obrero puede enarbolar la bandera de la austeridad. Austeridad es para los comunistas lucha efectiva contra la situación existente, contra la evolución espontánea de las cosas, y al mismo tiempo, premisa, condición material para realizar el cambio. Concebida de esta manera, la austeridad se convierte en un arma de lucha moderna y actualizada tanto contra los defensores de orden económico y social existente como contra los que la consideran como la única situación posible de una sociedad destinada orgánicamente a permanecer atrasada, subdesarrollada y, además, cada vez más desequilibrada, cada vez más cargada de injusticias, de contradicciones, de desigualdades.

Lejos de ser, pues, una concesión a los intereses de los grupos dominantes o a las necesidades de supervivencia del capitalismo, la austeridad puede ser una opción con un avanzado y concreto contenido de clase, puede y debe ser una de las formas en que el movimiento obrero se erige en portador de una organización diferente de la vida social, a través de la cual lucha por afirmar, en las condiciones actuales, sus antiguos y siempre válidos ideales de liberación.

En efecto, creo que en las condiciones actuales es inimaginable luchar realmente y con eficacia por una sociedad superior sin partir de la necesidad imprescindible de la austeridad.

Pero la austeridad, según sus contenidos y las fuerzas que la encauzan, puede utilizarse como instrumento de depresión económica, de represión política y de perpetuación de las injusticias sociales o como ocasión para un desarrollo económico y social nuevo, para un riguroso saneamiento del Estado, para una profunda transformación de la organización social, para la defensa y expansión de la democracia: en un palabra, como medio de justicia y de liberación del hombre y de todas sus energías, hoy postradas, dispersas, desperdiciadas.

Las consecuencias en los países capitalistas del avance del movimiento de liberación de los pueblos del Tercer Mundo

En otras ocasiones, incluso recientemente, hemos recordado las profundas razones históricas, ciertamente no sólo italianas, que hacen necesaria, y no coyunturalmente, una política de austeridad. Existen varias razones, pero hay que recordar que el acontecimiento más importante, cuyos efectos no son ya reversibles, ha sido y seguirá siendo la irrupción en el escenario mundial de países y pueblos antes coloniales que van liberándose de la dependencia y el subdesarrollo a los que les condenaba la dominación imperialista. Se trata de dos terceras partes de la humanidad que no toleran ya vivir en condiciones de hambre, de miseria, de marginación, de inferioridad frente a los pueblos y países que han dominado hasta ahora la vida mundial.

Este movimiento es extremadamente multiforme y complejo. Son enormes las diferencias económicas, sociales, culturales y políticas que existen tanto en el interior de lo que suele llamarse Tercer Mundo como en sus relaciones exteriores. En especial, en los últimos tiempos se ha ido concretando una tendencia hacia alianzas entre los grupos dominantes de los países capitalistas más desarrollados y los de determinados países en vías de desarrollo, alianzas que perjudican a otros países más pobres y débiles y a todos los movimientos populares y progresistas. No han sido ni son sólo los Kissinger, sino también los Llaman (habréis leído sus recientes declaraciones) los que han seguido y siguen una política de hostilidad contra los Estados y las fuerzas políticas que luchan por la renovación de su propio país, incluidas las fuerzas avanzadas del movimiento obrero occidental.

Hemos de saber captar estas diferencias en el seno del Tercer Mundo y tenerlas en cuenta, pero no hemos de perder de vista el significado general del grandioso movimiento que protagonizan aquellos pueblos, un movimiento que cambia el rumbo de la historia mundial y que va rompiendo todos los equilibrios existidos y existentes, y no sólo los relativos a las relaciones de fuerza a escala mundial, sino también los equilibrios internos de cada uno de los países capitalistas. Con su acción profunda, este movimiento hace estallar las contradicciones de toda una fase de desarrollo capitalista posbélico y produce en determinados países condiciones de crisis de gravedad sin precedentes. Si bien puede ocurrir, como podemos comprobar, que en el interior del mundo capitalista algunas economías más fuertes pueden sacar provecho de la crisis y consolidar su posición de dominio, para otros países económicamente más débiles, como Italia, la crisis se ha convertido ya en una caída más o menos lenta hacia el precipicio.

Sobre el telón de fondo de esta agudización de los conflictos entre países y grupos capitalistas, mal encubierta por frágiles solidaridades, destacan con una nitidez cada vez mayor procesos de disgregación y decadencia que, al tiempo que vuelven cada vez menos soportables las condiciones de existencia de grandes masas populares, amenazan no sólo las bases de la economía, sino incluso las de nuestra propia civilización y de su desarrollo.

No es necesario describir los mil signos en los que se manifiesta esta tendencia que hiere y degrada tan profundamente también la vida de la cultura. Lo que ha de quedar claro para todo el que quiera entender las razones y los objetivos de nuestra política, tanto en el interior de nuestro país como en las relaciones con las fuerzas progresistas de otros países, es que se puede resumir en un esfuerzo de movilización y de investigación para detener esta tendencia e invertirla.

Dos premisas fundamentales para poner en marcha “una transformación revolucionaria de la sociedad”

En mi opinión estamos viviendo uno de esos momentos en los que, como afirma el Manifiesto de los comunistas, en algunos países, como el nuestro, si no se pone en marcha una «transformación revolucionaria de la sociedad» se puede caer «en el hundimiento común de las clases antagonistas», es decir, en la decadencia de una civilización, en la ruina de un país.

Pero sólo se puede poner en marcha una transformación revolucionaria en las condiciones actuales si se saben afrontar los problemas nuevos planteados en Occidente por el movimiento de liberación de los pueblos del Tercer Mundo, y esto, en nuestra opinión, en la opinión de los comunistas, tiene para Occidente y sobre todo para nuestro país dos implicaciones fundamentales: abrirse a una plena comprensión de las razones de desarrollo y de justicia de estos países y establecer con ellos una política de cooperación sobre bases de igualdad; abandonar la ilusión de que es posible perpetuar un tipo desarrollo, basado en la artificial expansión del consumo individual, que es fuente de derroche, de parasitismo, de privilegios, de dilapidación de los recursos y de desequilibrio financiero.

Por eso la política de austeridad, de severidad, de guerra al derroche, se ha convertido en una necesidad ineludible para todos y, al mismo tiempo, en la tecla a pulsar para hacer avanzar la lucha por la transformación de la sociedad en sus estructuras y en sus ideas básicas.

Una política de austeridad no es una política de nivelación hacia la indigencia ni ha de proponerse como objetivo la mera supervivencia de un sistema económico y social que ha entrado en crisis. Por el contrario, ha de tener como finalidad —y por eso puede y debe ser asumida por el movimiento obrero— el instaurar la justicia, la eficacia, el orden y una moralidad nueva.

Concebida así, una política de austeridad, aunque implique (necesariamente, por su propia naturaleza) determinadas renuncias y determinados sacrificios, adquiere al mismo tiempo un significado renovador y se convierte en un acto de libertad para grandes masas sometidas a viejas subordinaciones y a intolerables marginaciones, crea nuevas solidaridades y, al ir acaparando un consenso creciente, se convierte en un amplio movimiento democrático al servicio de una tarea de transformación social.

Precisamente porque es ésta nuestra perspectiva, creo que hay que reconocer que hasta ahora la política de austeridad no se le ha presentado al país, y mucho menos se ha aplicado en la práctica, dentro de este espíritu de conciencia y confianza y no de resignación, y si bien podemos admitir —mejor dicho, tenemos que admitir— que ha habido insuficiencias y oscilaciones del movimiento obrero y de nuestro partido, las deficiencias principales hay que imputárselas a las fuerzas que gobiernan el país.

No pretendo examinar aquí las diversas medidas de política económica que el gobierno ha aplicado o está preparando, ni recordar nuestra actitud hacia las mismas. Son conocidas las posiciones, unas veces favorables y otras críticas, adoptadas por nuestro partido frente a los diversos aspectos de la política económica del gobierno. Por otra parte, como sabéis, en esta misma sala competentes camaradas —en una positiva discusión con representantes de otros partidos e ilustres economistas y en presencia también de representantes del gobierno— trataron el tema del marco económico global y de las intervenciones que han de realizar el gobierno y los partidos.

Falta de vigor y de valentía y estrechez de perspectivas en la política de austeridad del gobierno

Quiero, en cambio, insistir en una crítica de carácter general que los comunistas continuamos formulando contra la actuación del gobierno. En efecto, la política de austeridad sigue estando viciada por la falta de vigor, de valentía y de perspectiva. Por ejemplo: todavía no se ha sabido suscitar el necesario movimiento de oposición de masas contra los derroches. Contra los derroches en sentido directo, que son todavía enormes (piénsese en la energía o en la organización sanitaria) y contra los derroches en sentido indirecto y amplio, como los que derivan del laxismo en las empresas, en el tema educativo y en la administración pública; o como los que han denunciado aquí con especial severidad los profesores Carapezza, Nebbia, Maldonado y otros, que derivan de imprevisiones cuyo peso notamos ya en la actualidad y de enormes errores cometidos en la política del suelo, del territorio y del medio ambiente o de la negligencia en el campo de la investigación. Es necesaria una acción amplísima contra el derroche y por el ahorro en todos los terrenos, y esta acción requeriría el estímulo, la dirección y la iniciativa continua de un gobierno que supiera ganarse el crédito político y moral que es indispensable en la actualidad.

No es casual, por supuesto, tanta deficiencia, pues una acción de este calibre no se organiza solo por medio de la propaganda, que tampoco está a la altura de la necesidades, sino que requiere que se detecten y ataquen intereses creados muy concretos, buena parte de los cuales constituyen la base en que se apoya el sistema de poder de la Democracia Cristiana.

Pero lo que resulta más evidente, y tiene efectos muy negativos, es la estrechez de perspectivas que caracteriza la política de austeridad propugnada y aplicada hasta ahora por el gobierno. Aquí reside la principal diferencia que nos separa de los representantes del gobierno y de los grupos económicos dominantes. En éstos se percibe, en el fondo, un estado de ánimo de rendición, es decir, lo contrario de lo que se necesitaría para que el pueblo asumiera con convencimiento determinados sacrificios imprescindibles. El país necesitaría, para realizar el esfuerzo adecuado, tener unas perspectivas claras, o por lo menos algunos elementos fundamentales de una perspectiva nueva. En cambio, los representantes de las viejas clases dominantes y muchos hombres de! gobierno, en el mejor de los casos se limitan al objetivo de colocar a Italia en los mismos raíles por los que discurría el desarrollo económico antes de la crisis, como si aquellas vías y aquellos modelos de desarrollo pudieran representar todavía un ideal de sociedad deseable, como si la crisis de estos últimos años y de la actualidad no fuera exactamente la crisis de aquel modelo de sociedad (crisis que no sólo se manifiesta en Italia, sino también, aunque en formas diferentes, en otras naciones europeas).

Para nosotros resulta muy clara la razón de esta falta de vigor, de valentía y de perspectiva en la política de austeridad de la que he hablado. En estas deficiencias vemos la evidencia de un proceso histórico caracterizado por la decadencia irremediable de la función dirigente de la burguesía y la confirmación de que esta función dirigente comienza ya a desplazarse hacia el movimiento obrero y las fuerzas populares unidas: naturalmente, a una clase obrera y unas masas populares que demuestren la madurez necesaria para convertirse en la fuerza que dirige democráticamente a toda la sociedad hacia la salvación y el renacimiento. Esto requiere que en las propias filas del movimiento obrero y en sus organizaciones económicas y políticas se aplique con más amplitud y responsabilidad un espíritu autocrítico que conduzca a la superación de las actitudes negativas y distorsionantes, de subordinación o de extremismo, que tienen todavía un peso notable y que dificultan en lo concreto la solución positiva de problemas de inmediata actualidad, como el saneamiento económico, productivo y financiero de la sociedad y del Estado.

No podemos esperar a la participación en el gobierno para presentar un proyecto de renovación, hay que actuar inmediatamente

Para comprometernos en un proyecto de renovación de la sociedad y para lanzar la propuesta de que se empiece a trabajar en su definición, no podíamos esperar a que maduraran en los partidos las condiciones para nuestra entrada en el gobierno. Ésta constituye una necesidad más urgente que nunca, pero mientras tanto tenemos el deber de tomar inmediatamente las iniciativas oportunas, que responden a necesidades de lucha no aplazables del movimiento obrero y a no prorrogables intereses generales del país, en el propio marco político actual, que, a pesar de todas las insuficiencias, refleja los profundos efectos positivos del avance popular y comunista de estos años, especialmente el del 20 de junio de 1976.

La propuesta del proyecto nace también de una necesidad interna del movimiento obrero: la de evitar que no se comprendan bien las razones objetivas, la exigencia de una política de austeridad o que se caiga en el riesgo de acomodarse a la cotidianeidad, de acostumbrarse a la rutina del vivir al día. Ante todo, sin embargo, tiene su origen en una exigencia general de toda la nación, que necesita un horizonte diferente y puntos de referencia concretos.

La fase actual de nuestra vida nacional está, sin duda, cargada de riesgos, pero nos ofrece a todos la gran ocasión para una tarea renovadora. No podemos dejar pasar esta ocasión: es quizás la más importante —dicho sea sin sombra de retórica— que se les ha presentado al pueblo italiano y a sus fuerzas políticas más responsables desde el nacimiento de nuestra república democrática.

Aquí reside una peculiaridad italiana, de este país nuestro, desequilibrado y desordenado pero vivo, cargado de energías, fuente de un gran espíritu democrático, de esta Italia nuestra que es tal vez la nación en la que la crisis ha adquirido mayor gravedad que en otras zonas del mundo capitalista (y no sólo en su aspecto económico, sino también en el político, de amenaza a las instituciones democráticas), pero también en la que mayores son las posibilidades de trabajar dentro de la propia crisis, para convertirla en ocasión de un cambio general de la sociedad.

Nuestra iniciativa no es, pues, un acto de propaganda o de exhibición de nuestro partido. Quiere ser un acto de confianza; pretende ser, una vez más, un acto de unidad, es decir, una aportación que estimula la de otros partidos para iniciar un trabajo y un compromiso comunes, capaces de conseguir una convergencia de todas las fuerzas democráticas y populares. Por su carácter y su intencionalidad unitarios, nuestro proyecto no pretende ser, y creo que no debe ser, un programa de transición a una sociedad socialista: de forma más modesta y concreta, ha de proponerse esbozar un desarrollo de la economía y de la sociedad cuyas características y formas nuevas de funcionamiento pueden atraer también la adhesión y el consentimiento de los italianos que, aunque no profesen ideas comunistas o socialistas, advierten claramente la necesidad de liberarse a sí mismos y liberar a la nación de las injusticias, aberraciones, absurdidades y desgarramientos a los que conduce la actual organización social.

Y el que siente esta preocupación y esta aspiración sincera no puede dejar de reconocer que, para salir con seguridad de las arenas movedizas en las que corre el riesgo de hundirse la sociedad actual, es indispensable introducir en ella algunos elementos, valores y criterios del ideal socialista.

Cuando planteamos el objetivo de una programación del desarrollo que tenga como finalidad la elevación del hombre en su esencia humana y social y no como mero individuo contrapuesto a sus semejantes, cuando planteamos el objetivo de la superación de los modelos de consumo y de comportamiento inspirados en un individualismo exasperado, cuando planteamos el objetivo de llegar más allá de la satisfacción de necesidades materiales artificialmente creadas y también más allá de la satisfacción, en las actuales formas irracionales, costosas, alienantes y socialmente discriminatorias, de necesidades que sí son esenciales, cuando planteamos el objetivo de la plena igualdad y la liberación electiva de la mujer, que es hoy uno de los temas más importantes de la vida nacional, y no sólo de ésta, cuando planteamos el objetivo de una participación de los trabajadores y de los ciudadanos en el control de las empresas, de la economía, del Estado, cuando planteamos el objetivo de una solidaridad y una cooperación que conduzcan a una redistribución de la riqueza a escala mundial, cuando planteamos este tipo de objetivos, ¿qué estamos haciendo sino proponer formas de vida y de relación entre los hombres y los Estados más solidarias, más sociales, más humanas, que desbordan, por consiguiente, el marco y la lógica del capitalismo?

Salir de la lógica del capitalismo no es sólo una necesidad de la clase obrera o de los comunistas

Estos criterios, estos valores, estos objetivos, propios indudablemente del socialismo, reflejan una aspiración que ya no está limitada a la clase obrera y a los partidos obreros, a comunistas y socialistas, sino que la expresan también ciudadanos, capas del pueblo y trabajadores de otras formaciones ideológicas, de otras orientaciones políticas, especialmente de formación e inspiración cristiana; constituyen una exigencia que se puede ya formular, y se formula en medida creciente, desde áreas sociales mucho más amplias que la clase obrera.

La razón principal por la que consideramos a la crisis como una ocasión reside en el hecho de que los objetivos de transformación y renovación que he mencionado no sólo son compatibles con una política de austeridad, sino que deben y pueden incluirse orgánicamente en el marco de ésta, que es la premisa indispensable para superar la crisis, pero avanzando, no retrocediendo hacia el pasado. En efecto, me parece evidente que tales objetivos contribuyen a configurar una organización social y una política económica y financiera orgánicamente dirigidas contra el despilfarro, los privilegios, los parasitismos, la dilapidación de recursos; realizan lo que deberían constituir la esencia de lo que por naturaleza y por definición es una verdadera política de austeridad. Es más, se podría observar que, de la misma manera que en las sociedades en decadencia van con frecuencia aparejadas e imperan las injusticias y el despilfarro, en las sociedades ascendentes se establece una vinculación entre justicia y frugalidad.

Naturalmente, esta convicción no nos conduce a olvidar, sino a afrontar concretamente los problemas inmediatos, las opciones a realizar, las prioridades a imponer en todos los campos de la política económica, financiera, fiscal o educativa, con el fin de prevenir los riesgos de desequilibrios imprevistos o de bruscos retrocesos y de asegurar el avance, paso a paso, hacia meta de eficiencia y de justicia, de productividad y de civismo. La búsqueda de las relaciones que han de vincular las medidas inmediatas a la puesta en marcha de esta línea de renovación será, sin duda, una de las tareas de más envergadura que tendremos que afrontar, junto con todos aquello que deseen participar en la elaboración de un proyecto acorde con las características y necesidades que hemos tratado de esbozar en sus grandes rasgos.

Nuestro propósito es llegar en pocos meses a la elaboración de un texto que constituya una primera base de discusión y debate, pero también estimular, antes y después de la publicación del texto, un amplio y continuo compromiso de iniciativa y de lucha. Precisamente porque somos conscientes de todas las dificultades de esta tarea, pero también de su necesidad y de su poder catalizador, nos hemos dirigido a vosotros, nos dirigimos a todas las fuerzas intelectuales para que sean protagonistas —como ha dicho Tortorella en su acertada y eficaz exposición del tema— de propuestas e iniciativas encaminadas a revitalizar, a renovar las instituciones culturales (comenzando por la escuela, la universidad y los centros de investigación) y, al mismo tiempo, participen en la elaboración de las opciones globales, y no meramente sectoriales, que han de constituir la base del proyecto.

Un llamamiento tan directo y explícito a la cultura italiana tiene hoy una razón de ser muy concreta: en efecto, como todos sabemos las fuerzas intelectuales tienen hoy en Italia, como en todos los países capitalistas más desarrollados, un peso social muy superar al del pasado, y están orientadas en gran medida en nuestro país en un sentido democrático y de izquierda; sin embargo, al lado de este dato positivo (Giulio Einaudi ha destacado acertadamente esta contradicción) se ha de señalar un elemento negativo, la condición de crisis, de decadencia, de postración, en que han caído nuestras instituciones culturales después de treinta años de poder democratacristiano y de desarrollo social distorsionado y desequilibrado. Y es evidente que ningún movimiento de salvación y renovación general del país puede avanzar sin superar esta crisis, sin resolver esta contradicción, sin un aumento del saber y del amor al saber, sin una renovación de los instrumentos del saber para que la producción de cultura y, por consiguiente, las instituciones culturales, participen también en el saneamiento y en la renovación de toda la sociedad.

Los comunistas italianos por la función autónoma y libre de la cultura: a nadie pedimos obediencias

La forma en que planteamos hoy la función de la cultura en la transformación del país corresponde a una tradición, a una característica del Partido Comunista Italiano, como partido de la clase obrera, como partido democrático y nacional, como gran organismo que también es productor de cultura. Hemos luchado siempre y seguimos luchando por el progreso y la expansión de la vida cultural, pero en nuestra actividad hemos de evitar siempre las intervenciones que pueden minar, siquiera en medida mínima, la autonomía de la investigación teórica, de las actividades culturales, de la creación artística, pues éstas no tienen como condición vital de desarrollo la obediencia a un partido, a un Estado o a una ideología, sino la posibilidad de desplegarse en la libertad y el espíritu crítico más absolutos.

Este planteamiento, que forma parte de la visión más general que tenemos en las relaciones entre democracia y socialismo, se diferencia de la de algunos partidos que están en el poder en los países socialistas; actitudes y comportamientos de poder político como los que conocemos (por ejemplo en Checoslovaquia, donde se ha llegado a acciones de tipo represivo) son para nosotros inaceptables por principio. Interpretando esta posición general del partido algunos camaradas intelectuales han tomado la iniciativa de una declaración pública que consideramos acertada y oportuna. Forma parte irrenunciable de nuestro patriotismo una concepción que indica como tarea del Partido Comunista, de los demás partidos democráticos y de los poderes públicos, si están orientados también en un sentido democrático, la creación, por una parte, del clima político y moral, y, por la otra, de las condiciones materiales prácticas, organizativas, que han de permitir el desarrollo libre y positivo de la investigación, de la iniciativa y del debate cultural.

Pero ni los partidos ni el Estado han de exigir obediencias, imponer concepciones del mundo ni limitar en modo alguno las libertades intelectuales.

Y yo, queridos camaradas y amigos, deseo concluir mi intervención —no sin antes daros las gracias a todos, y especialmente al compañero Giulio Carlo Argan, que ha venido en representación de la ciudad de Roma y de la nueva administración popular romana— con la serena confirmación de nuestro planteamiento, del que no hemos de alejarnos nunca.

Fuente: mientras tanto